martes, septiembre 8

Wildest Dreams

Yo soy la loca que ama a los jugadores y tu el experto en el juego.
Siempre ha sido así. Siempre has ido un paso por delante de mí. No sé porqué me ganaste tan rápido ni porqué no puedo pasar de ti.
Es lo que hay. 

Te odio.
Haces que me odie a mi misma y te odio. No puedo controlarme cuando estás cerca. Siempre vas a ser tú y yo... siempre voy a negar que me gustas. Porque a eso juegas. A ir un paso por delante. A hacerme sentir pequeña, frágil, inferior.
Eres un capullo.

Y luego me besas. Me besas y te metes en mi cama.
No lo entiendo.
Y me miras a los ojos como un loco, no quieres perderme de vista. Y me tratas con cariño.
Y  yo te odio más. 
NO ES JUSTO.
¿Por qué me haces pasar por eso, tan idílico, si luego vas a volver a ignorarme?

Eres el único que me jode la coraza día tras día. Y no vale con irme lejos, con hacerme fuerte o con tener a otros. Nunca vale nada.

Creo que la hemos jodido.

Voy a querer repetirte y tú... 
Quién sabe lo que quieres tú....


miércoles, agosto 12

vuelvo

Esa boca que chupaba un chupachups me distraía. Era una boca rosa sobre una base de perlas. Simulaba ser más dulce que el propio chupachups. Parecía blanda y masticable. Me apetecía besarla... y quizás morderla.
Cuando alcé la vista, dejando más abajo el movimiento circular de esa lengua rojiza, pude apreciar unos ojos pardos. Eran salvajes, pero de un salvaje sutil que dejaba entrever bien poco lo que escondían. Eran los ojos marrones más felinos jamás vistos antes por un hombre. Y jamás vistos antes por mí. Esos ojos no se olvidarían. Aún más arriba, las pestañas que adornaban la brutal cacería que llevaba a cabo esa mirada, se batían como las alas de un halcón.

Menuda mezcla aterradora la de esos ojos rapaces y esa dulce boca hipnótica y provocadora (hasta llegar a la diabetes).

jueves, abril 16

siete veces al día muero de abandono, siete veces que desearía verte, siete veces que no estás...

Me quedo despierta con un ojo en la luna y otro en la pantalla del móvil.
Me quedo despierta esperando que me hables con tus labios a diez milímetros de los míos. No a 600 km.
Me quedo despierta porque los gritos y las venganzas no se han llevado de camino el miedo a perderte.
Ahora que me odias más que me amas o que me amas tanto que has empezado a odiarme, ahora justo ahora me he vuelto a enamorar de ti (como si en algún momento hubiera dejado de estarlo..)
Nunca he sido oportuna.
Siete meses de risas, cigarros, besos, sexo, porros y amor.
Siete meses que me hacían sentir en casa y que ahora, que me he quedado en la calle, los recuerdo con mas fuerza.

Sentir que el mundo cae a los lados de la cama cuando estamos juntos, como agua. Así me haces sentir. Como agua.
Como si me disolviera cada vez que me besas.
A veces pienso en volver a aquel mirador, justo amaneciendo, para poder haberte dicho que no iba a ser facil. Que nada iba a ser facil. Que no lo está siendo. Decirte que me quedaría miles de noches despierta, ansíandote, sintiendo que no estás, detestándome por olvidar tu olor.

El amor se ha vuelto tan caprichoso que ahora que no es seguro que te quedes conmigo es cuando más duele. Y no es que no haya dolido antes, es simplemente que ahora duele más.

El dolor y yo siempre hemos tenido una relación de amor-odio, soy capaz de querer morir y adorar el dolor al mismo tiempo.
No concivo la vida sin dolor. Pero tampoco podría concevirla sin ti.

Me quedo despierta porque sé que si algo te trajo conmigo puede ser que aún te acuerdes y quieras volver a amarme hasta que se haga de día, de lunes a domíngo y vuelta a empezar.

Mi vida, el juego de la ruleta rusa, dos polos opuestos que se atraen (pero al mismo tiempo se repelen), un viaje en coche infinito, la miseria, el vaivén, el estomago hecho un puño, el humo y la luz de las estrellas, el mar que se ve desde Madrid cuando cierras los ojos, el pelo rubio, los huesos, el orgullo en el limbo y una tormeta de verano.

Mi vida, ahora es contigo o sin nada.

martes, febrero 3

"Mirarla me dolía."

Soy la cara de tonta que se le queda a la moneda cuando sale cruz.
Soy horas tiradas a la basura.
Soy muy pocas veces a lo largo del día.
Simplemente, parece que soy... y eso parece que vale.
Soy una cerilla sin llama.
Soy Venecia sin agua. 
Soy la primera gota de la tormenta.
Soy todo eso que nadie recuerda.
No sé quién soy.
Ni qué busco.
Ni qué deseo.

No sé quién quiero ser.

Querría volver a sentirme orgullosa de mí misma.
Me apetece dejar de esconderme.
Me apetece escribir.