martes, diciembre 9

Suicidal

Yo solo quería a alguien que me fotografiase cada vez que muero.
Alguien que, cuando no puedo soportar más la existencia y la consciencia de nada y de todo, me desnude y me meta en la bañera. Me enjabone el pelo y los pies. Que me seque, me vista, me peine y me bese.
Alguien que grite y pelee. Alguien que saque todo lo oscuro que hay en mí para encontrar la paz. Alguien que me haga heridas y me las cure.
Yo solo buscaba a alguien que me soltase las alas.
Alguien con quien volar alto y caer en picado. Destrozarnos en el aterrizaje y volver a despegar en llamas.
Yo solo quería ese alguien que me quisiera hasta en mi mayor miseria. Cuando la vida parece insignificante. Cuando me siento morir. Cuando me destruyo.
Yo solo quería...
Unos ojos que miren más allá y amen.
Aun sabiendo que palpito la desesperación, el dolor y la locura.

miércoles, noviembre 12

cínica

Lo que sí que me parece una puta mierda es que solo sea capaz de escribir cuando estoy destrozada.
Y permitidme la cantidad de malas palabras que uso a veces, permitidme mandar todo a tomar por culo.
¿Quién fue el primero que descubrió esta putada? Aquel que tuvo suerte y la vida le sonrió pero dejó de lado todo aquello que le hacía ser quien era: sus palabras.

Llevo meses sin escribir porque no me creo nada, porque lo habéis jodido, era precioso y con tanta tontería adolescente se ha convertido en postureo y mierda.
Los juegos de palabras ya no me parecen ingeniosos, lo original es tan corriente que aburre. Y los que de verdad disfrutabamos con esto ¿Qué coño hacemos ahora?
Con lo bonito que era sentirse una ruina y escribir toda la paranoia mental que se nos pasaba por la cabeza. Era complicado pero puro. Nadie lo había intoxicado con retwits y likes.
Ahora si escribes:  bienvenido al club. La mitad de los que te lean será por moda y no porque valgas.
Los blogs eran íntimos, cuidados y se han convertido en otra razón más para el fangirleo. Qué pena.
¿Qué por que no he escrito desde entonces? Fácil, he conseguido ser feliz. No quiero fumarme distancias ni ser ni la reina ni la ruina de nadie. No quiero saber si follas o fallas o lees a Bukowski con tu depresión de posser.
Es que me la suda toda esa porquería.
Prefiero ser cínica que entrar en un juego de consumismo y explotación de algo tan bonito como la literatura.

Y lo siento si no se esperaba esto de mí, tenía que soltarlo.

"SOBREVIVO ENTRE MÚSICA Y CREMA"

miércoles, abril 23

aire.

Dice que no escribe porque ya no siente nada. Que está harta, triste y sola. Que la vida cada día pierde más el sentido y va sin rumbo. Que no hay forma de ser feliz en este cuerpo, encerrada en una celda sin barrotes ni grilletes pero igual de celda: la mente. La mente y el cuerpo que ya no saben dialogar, se encuentran en continua lucha, se desató la guerra y eso duele. Duele todo.
El tiempo ha decidido filmar el mundo a cámara rápida y ella se refleja en la ventana igual de aislada que siempre. Solitaria, como cuando siendo una cría se inventaba compañía para escabullirse de la realidad.
Siente lástima por ella misma, y al mismo verso: sobrevive. Pero cuando acaba la función le invade una tristeza desmesurada, asfixiante, terrible. Todo se torna drama.
Sigue con la mirada los pasos de esa frase que le baila en la cabeza, la que dice que "tanta conciencia de soledad resulta suicida" y asiente, y así siente; cada vez que termina la canción, suspira, frunce el ceño y comprende aquellas palabras una por una.
Las noches juegan a torturarla y cada mañana siente el ahogo de un día más.

"Oh, Soledad, dime si algún día..."

viernes, marzo 14

delirios

He vuelto a pensar en la muerte sin estremecerme.
He vuelto a verme reflejada en tus demonios. No son espejos, soy yo. Soy yo en pequeñas dosis. Soy yo en vicio, en vacío, en ácido.
Hacía tanto que no escribía que esto apenas tiene sentido. Acabará arrugado dentro de un bolsillo, roto pero bonito. 
Así te he escrito siempre, rompiéndome de la manera más bella que sé: en un papel en blanco, con mala letra y el desorden que me caracteriza. (y que tanto te gustaba)
He vuelto a desmontarme y a perder las instrucciones para volver a dejarme como antes. Y es que el "antes" siempre ha sido más inocente, más puro y más sencillo que el "después".
Todas las versiones de mi misma que han pasado por tus manos han ido a peor, cada cual más oscura, más fría y más cruel.
Te escondías detrás de "qué bonita estás cuando lloras, cuando piensas, cuando arañas". La coartada perfecta para un crimen que acabé cometiendo yo, contra mí misma. Ahora soy más mala. 
Como un experimento que sale mal, una mala cosecha, un niño maleducado.
La obra que guardas para deleitarte solo, la que tú creaste. Esa soy yo. Soy el arte que puede haber en fotos de guerra y en libros quemados. Un arte macabro, duro, real.
He vuelto a mirarme a la cara sin sentir nada. El brillo de unos ojos que solo llueven de noche y una boca mentirosa. El pelo rojo como el fuego. Tu fetiche con mis manos.
He vuelto a creerme inmortal y a quererme muerta.
He vuelto a escribir, al menos.