lunes, agosto 5

Sigo rota

Me siento descalza y pisando cristales. Que estoy sangrando y nadie me hace una cura en las heridas. Que nadie se queda esta noche a cuidarme. Que tengo los pies a juego con los ojos: húmedos y rojos por la puta soledad. Y no quiero contarte como tengo el corazón, que ya no sé donde está y se esconde dentro de mí. Que tengo metástasis de sentimientos kamikazes.
Quiero que lo cojas, te lo lleves, y con él los mapas de mis lunares, y mi sonrisa. Ya no los quiero para nada. Solo quiero no pensarme, no cuidarme. Explotar hasta asfixiarme.
Me duele respirar este aire vacío porque me recuerda que yo no podré estarlo.
Me duele no verme en los ojos de nadie. Me duele el humo en la garganta. Me duelo y ya no se como arrancarme.
Que te vayas antes. Que después ya ni siquiera seré yo.
¿Yo? Tú... quizás nadie.
Siempre queda eso: nadie.
Si me lees, quiero que sepas que todo se debe al abandono. A no haber sido del todo feliz nunca. A entregarme demasiado y acabar rota.
Y creo, que finalmente... Me abandonaré yo.
Y es que me sobran sentimientos. Quítame la angustia del cuello, las ganas de los labios y las palabras de la boca.
Quítame de mí, o acabaré por destruirme.

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