lunes, agosto 26

Al final, ella y yo teníamos algo en común, solíamos hacerme daño.

"BUSCA EXCUSAS FÁCILES QUE HAY MILES, PERO ESPERO QUE MAÑANA CUANDO LLAMES Y PREGUNTES, LAS RECUERDES." Crema
-Que no quiera verte no es una estrategia, no estoy haciéndome la dura, no quiero verte. Porque puse mi vida patas arriba por ti, y tú me abandonaste porque estuve de mal humor una semana. No eres de fiar. No quiero verte. Eres una ególatra. No quiero verte. Estoy completamente segura de que si vuelves a mi vida me harás daño. Así que se acabó. No quiero verte. No es una artimaña, no es un berrinche, no te quiero en mi vida.- Anatomía de Grey

miércoles, agosto 7

Agosto.

Fue que el viento de Agosto lo remueve todo y saca de quicio. Fue esta incitación de la naturaleza a la locura lo que dió lugar a su historia.
Se sentó en el escritorio, era la primera vez, a lo largo del verano, que se atrevía a volver allí. Se encendió un cigarro, el vaso medio vacío formaba sombras en la mesa, la lámpara alumbraba el vaso. Se quitó el sujetador y los calcetines. Así sentía los pies desnudos y descalzo el corazón. Así, se sentía preparada para manchar el papel con sus dolorosas palabras. 
Anochecía y a través de una ventana se colaba el viento haciendo danzar a un caza-sueños. Aquel caza-sueños que ya no velaba los sueños de nadie, solo un montón de oscuras pesadillas. Una brisa más parecida a un suspiro hizo caer la ceniza. Ella la vió volar y aterrizar en su papel aún en blanco. Sopló, se secó una lágrima con el dedo anular y se miró en el cristal. 
En él se reconoció: más triste, más delgada y más consumida por la vida. Entonces se cuestionó cómo era posible que el amor convirtiese vidas vacías en almas completas.
Una nueva lágrima rodó por su mejilla, pero la dejó recorrer su piel hasta fundirse con ella. No lloraba por la pena que le suponía su vida hueca, lloraba por la impotencia de no poder cambiarla.
"Hay personas que están diseñadas para estar solas." Escribió en el papel.
De pronto, el viento de Agosto que todo lo remueve entró por la ventana con mucha fuerza, la que a ella le faltaba, y se llevó esa carta que jamás tendría un destino.
Se la llevó. Y ella se quedo mirándolo actuar como si aquel viento la atravesara por dentro y la volviera líquida. Se quedó sintiéndolo como si el viento la estuviera acariciando.
El vendaval se calmó. La energía dejó de fluir. El cigarro se apagaba lentamente tirado en el suelo. El vaso se había volcado en la mesa empapando sus manos. Hacía frío.
Susurró: "Quiero ser aire" y desapareció.

lunes, agosto 5

Sigo rota

Me siento descalza y pisando cristales. Que estoy sangrando y nadie me hace una cura en las heridas. Que nadie se queda esta noche a cuidarme. Que tengo los pies a juego con los ojos: húmedos y rojos por la puta soledad. Y no quiero contarte como tengo el corazón, que ya no sé donde está y se esconde dentro de mí. Que tengo metástasis de sentimientos kamikazes.
Quiero que lo cojas, te lo lleves, y con él los mapas de mis lunares, y mi sonrisa. Ya no los quiero para nada. Solo quiero no pensarme, no cuidarme. Explotar hasta asfixiarme.
Me duele respirar este aire vacío porque me recuerda que yo no podré estarlo.
Me duele no verme en los ojos de nadie. Me duele el humo en la garganta. Me duelo y ya no se como arrancarme.
Que te vayas antes. Que después ya ni siquiera seré yo.
¿Yo? Tú... quizás nadie.
Siempre queda eso: nadie.
Si me lees, quiero que sepas que todo se debe al abandono. A no haber sido del todo feliz nunca. A entregarme demasiado y acabar rota.
Y creo, que finalmente... Me abandonaré yo.
Y es que me sobran sentimientos. Quítame la angustia del cuello, las ganas de los labios y las palabras de la boca.
Quítame de mí, o acabaré por destruirme.