jueves, mayo 30

De perdidos al infierno.

Estamos a punto de caernos, de rompernos, de matarnos. Pero sigues acelerando porque el peligro da más vida al juego. Yo te pregunté que a dónde me llevabas, no respondiste. Dí por supuesto que nos iba a doler. ¿Y que más da?  La idea era sentir. No importaba el qué, el dónde o el cómo. Sentir algo, lo que fuera. Y allí, mientras los adultos no miraban, pusiste el corazón a máxima potencia. 

Y fue bebiéndome tus ojos sabor CocaCola cuando entendí que querías estrellarte conmigo. Yo decidí que contigo, lo que quería era estallarme en mil pedazos. Así que, me puse las RayBan como única protección, y apreté el botón rojo, sinónimo de "prohibido". Alguien que me explique cómo ni el viento nos frenaba. El suelo quería quemar, como si nosotros no estuviéramos ya en llamas...

Aceptado el reto. Tú, como el mejor contrincante. Yo, en contra de mantener el control.