martes, octubre 30

Alimentarme solo de los besos de tu boca.

Qué tesoro es tu sonrisa.
Una brisa de verano. Las amapolas, rojas como esos labios. Suave nieve, frío terciopelo. En tu boca están mis mayores sueños, mis aspiraciones, que suenan al compás de tus inspiraciones; y tus suspiros de noche cuidan de mi pasión, tan ardiente. El corazón que te regalo, se aloja en esa lengua tuya, tan juguetona, y sale entonces disparado de mi pecho. Magia, la que consigues con tus besos. Furia, la que al morder empleas, y me derrites en placer. Marcas tus ansias por toda mi piel, con esos dientes. Doloroso pero insaciable. Hielo y llameante fuego. La piel se me eriza. Y al tiempo, me regalas tu tesoro. Después solo oigo un "Esta noche eres solo mía" y dejo que me envuelvas en el licor que es tu saliva.

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