martes, octubre 30

Alimentarme solo de los besos de tu boca.

Qué tesoro es tu sonrisa.
Una brisa de verano. Las amapolas, rojas como esos labios. Suave nieve, frío terciopelo. En tu boca están mis mayores sueños, mis aspiraciones, que suenan al compás de tus inspiraciones; y tus suspiros de noche cuidan de mi pasión, tan ardiente. El corazón que te regalo, se aloja en esa lengua tuya, tan juguetona, y sale entonces disparado de mi pecho. Magia, la que consigues con tus besos. Furia, la que al morder empleas, y me derrites en placer. Marcas tus ansias por toda mi piel, con esos dientes. Doloroso pero insaciable. Hielo y llameante fuego. La piel se me eriza. Y al tiempo, me regalas tu tesoro. Después solo oigo un "Esta noche eres solo mía" y dejo que me envuelvas en el licor que es tu saliva.

viernes, octubre 12

Por los genios que se van.

Por saber que nos cuidan, que quizás ahora desde arriba dos tocayos, charlan de sus hazañas.

¡Cuánta sabiduría desparramada por la habitación! Cuánta magia y cuántas historias. Cuántas personas hoy te recuerdan, por todo aquello que has hecho, por todo aquello que no llegamos a decirte.
Qué genio. Qué valiente. 

¿Qué más añadir? Cualquiera que te haya conocido sabe que nunca podrá olvidarte. Que no hay nadie que se asemeje a como tu eras. Que tus palabras no se las lleva el viento. Que perdurarás siempre porque siempre estarás en el corazón de alguien. 

Los afortunados que disfrutaron de tus historias, de tus maneras, hoy nos unimos todos, para despedirnos, de un genio, quizás incomprendido, quizás demasiado sabio, que cambió nuestras vidas, entregándonos la suya hasta el último momento.
Mayores y pequeños. De una hora o de diez años. Estuviste con nosotros dándolo todo de tí.
Qué maravilla de persona. Qué grande.

Gracias te damos, minúsculos como somos, de todo lo que conseguiste y conseguirás en nosotros. 
Más que un profesor.

"La Pacífica"