domingo, septiembre 30

Una nueva cita con mi musa.

Tranquila, serena. Con una pizca de locura en los ojos. Ese brillo que los hace diferentes. Que te invita a mirarlos, a sentirlos. Ese destello que solo dura un segundo, y grita 'Mírame, soy más de lo que crees'. 

También te fijas en su cuerpo, en los lunares de su espalda, en sus uñas y en su ombligo. En las ganas que tiene de ser tratado con delicadeza. Esa piel de porcelana que si la fuerzas se rompe, se desgarra. A juego con su corazón. Guardado en fino cristal; frío, puro.

No tiene la mejor sonrisa. Pero la forma de sus labios cuando se queda en silencio, cuando se distrae con el viento, cuando sueña despierta... te vuelve loco. Loco por acariciarle la tripa y besar ese cuello de muñeca. Loco como nunca antes habías enloquecido. 

Alterado, emocionado. Cegado por las ganas de tenerla. Por beber de esa boca roja. Con los ojos entornados, color Cocacola, miras como ella se desenvuelve entre la gente. Como si no caminase sobre el mismo suelo que los demás, se apartan a su paso; pues muchos otros la han visto, han olido su aroma, han rozado lo dorado de su pelo. 
Quizás algún valiente afortunado, o algún canalla, hayan besado sus labios. Quizás incluso, hayan llegado más lejos.

Te revuelves el pelo para quitarte esa idea de la cabeza. 
Ella va a ser tuya. 

jueves, septiembre 27

Casi se puede oír su voz...

Y es que yo soy de las que no pueden dormir si hace frío. Que no aguanto el vacío en el pecho cuando algo bueno se acaba. Que a veces mezclo dulce con salado. Que nunca lloro cuando debo.

Pero bueno ¿Y qué? ¿Que más dá si soy desordenada, sarcástica o complicada? 
Puedo ser muchas más cosas. Cosas que te esperas. O que no..

Como las mañanas que la lluvia se hace con la calle y no te deja pasar. Como los besos que te roban. Como  miles de personas en la Puerta del Sol.
¿Quién va a detenerme?
Somos lo que somos, sin reglas, sin normas. Solo la cabeza bien alta, la mente abierta y el corazón enorme.

Tan grande el corazón que no me cabe. Tan fuerte, tan fiero.

Llámame loca. No te equivocarías. Pero tampoco entenderías el por qué.
Y porque no voy a rendirme ante nada, y porque no voy a dejar que me dañen... Soy de esas que no pueden dormir si hace frío.

martes, septiembre 4

Ganas de sol en tu Febrero

Hoy he mirado a la luna, toda ella redonda y serena. Blanca, como mi piel con su luz. Suave luz que nos baña por las noches, que nos canta nanas, que nos hace estremecer. Me abraza desde la ventana, me habla, me tiene mimada. Las noches son largas cuando esta reina pálida no está. Me encierro bajo las sábanas de una cama tal vez demasiado vacía, o quizás llena, donde solo me refugio yo. Donde el tiempo pasa a ratos, se hace el interesante, me acaricia y se duerme. Y es que juega conmigo si la luna está llena. Y si no... solo me cuida, me mece, me da razones para dormir más y soñar menos.
Como una bofetada en la mejilla, el aire de un verano otoñal, me mantiene con los pies en el suelo. Fría y calculadora, a veces incluso cruel. No me hace feliz ver que otro año se me escapa, por eso no sonrío. No sería una sonrisa merecida.
Todo revolotea por mi mente como algo abstracto, difícil, calculado. Me da miedo que todo aquello que califico como "basura sentimental" tenga algún sentido. No estoy preparada para dejar de ser inocente y loca. Necesito que el reloj tenga remordimientos y vaya más lento; que me deje disfrutar un poco más de las piscinas, de las chuches, de los dibujos animados... Ya que todas esas cosas me las arrebató cuando tenía que haberlas vivido.
Claro que duele.
Y claro que yo estoy aquí, y soy quién soy gracias a las dificultades.
¿Que si me arrepiento de algo? Puede que de llorar por personas que no lo merecían, por ser tan sensible, por no entender las cosas de mayores, o tal vez de entenderlas más de la cuenta.
Soy fuerte. Soy luna en un mar de estrellas. Soy por ella.