sábado, agosto 25

Qué putada

Confesad ser adictas a ese tipo de personas. Adicciones tales como besos que roban el aliento, miradas penetrantes o pieles color canela. Somos unas malditas kamikaces, locamente enamoradas del placer, del sentir, del probar... Y es que solemos sentirnos atraídas por el fuego, las cazadoras de cuero o el peligro. Porque claro ¿Quién nos va a negar que esa adrenalina es irrepetible? Puro vicio, en formatos pequeños e interesantes, para cautivarnos más fuerte y antes. Ganan puntos, juegan, muerden, tienen ese algo que nadie más tiene. Sexo entre estas lineas, pasión. Esos elegantes personajes son fuegos artificiales en camas ajenas. La noche les acompaña, les da ese toque felino que les da ventaja. Nadie dirá que no a un ardiente tigre. Pero los gatos también necesitan amor. Cautivadora palabrota que soleis utilizar como algo común pero es única en su especie. Estas personas adictivas, que derrochan majestuosidad, que brillan, que embelesan, también están a punto de enamorarse. Y qué putada enamorarse siendo un gato, en este mundo de perros.