miércoles, mayo 23

human experiments.

No somos más que experimentos de otras personas. Conejillos de indias. Nos analizan, nos prueban, intentan que mejoremos, intentan que aprendamos, que sepamos que es bueno y que es malo, nos meten estúpidas ideas en la cabeza, tales como que somos especiales, mejores, diferentes, ideas que nos hacen más fuertes, más felices  pero a la vez vulnerables. Somos el experimento de nuestros padres, de nuestros profesores, y hasta de las personas que queremos. No existe nada perfecto, pero el amor experimenta con nosotros la idea de perfección  haciéndonos creer en una cosa irreal, abstracta y rápidamente cambiante. Tu mente intentará luchar contra esto; con suerte, te enamorarás de alguien sincero, agradable, que te quiera como a nadie, un ser casi perfecto, o así lo creerás. Pero si no es así, si la persona que te roba el corazón es un jugador nato, te mantendrá a su lado como un interesante experimento al que examinar, observar y poner a prueba, con el fin de descubrir si es capaz o no de amarte. Si merece la pena volver a exponerse al riesgo de sufrir. Así que, amigo experimento, aprende a jugar. Y gana.

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